jueves, 11 de octubre de 2012

Somos robots y no queremos saberlo

Hoy vengo a hablaros de algo que siempre me ha traído por la calle de la reflexión, por decirlo de algún modo. El tema clásico de la sociedad que nos controla. Antes de empezar a divagar durante unas cuantas largas líneas, quiero dejar claro que en ningún momento pretendo entrar en materia política, este blog como ya sabéis se considera apolítico y está al margen de manifestar cualquier ideología de tipo político. Lo que voy a exponer lo trato desde una dimensión más bien filosófica.

En fin, voy a darle rienda suelta a mi verborrea. Allá va.

Somos esclavos de unos cuantos señores poderosos. Ya en su momento hablé de este tema, pero hoy me repito. Os voy a contar una cosa que cualquier gobierno querría que no supierais.

Creemos que somos libres, ¿no? Y que podemos hacer lo que queramos y cuando queramos dentro de un límite humano. Pues es mentira. Desde pequeños, desde que nacemos, se nos “lava el cerebro”. Pensamos tal y como ellos quieren que pensemos. El caso es, que como sucede en el mito de la caverna de Platón, creemos que lo conocemos o podemos conocer todo mientras que no es así. Estamos limitados por lo que los poderosos quieren que sepamos.

¿Que cómo hacen esto? Muy sencillo. Desde pequeños nos inculcan unos valores y nos imparten una educación en base a este sistema. Desde que nacemos hasta que morimos estamos PROGRAMADOS (en el sentido más estricto de la palabra) para trabajar y producir como si de máquinas se tratase.

Ahora me adentro en lo filosófico. Sólo se vive una vez, recordadlo cada minuto de vuestra vida porque así, y sólo así, viviréis vuestra vida de manera intensa. El caso es que, curiosamente, creemos en un ideal de vida que está más allá de todo lo que nos rodea. Pensamos que trabajando duro para ganarnos un futuro y formar una familia a la que dejarle todo lo que consigamos en esta vida seremos felices. Pensamos que ese es el objetivo de todo hombre/mujer en esta vida. Pero no tiene porque ser así para todos. Además está el tema de que nosotros somos los que más nos manchamos las manos y somos los peor pagados, como ocurría con los esclavos (de hecho somos esclavos pero no quieren que lo sepamos, ahora detallaré porqué). Pero todo esto es un tema a parte y no quiero entrar ahora en estos berenjenales.

Como decía, el ideal de vida no es para todos ese estándar que nos han grabado a fuego. No todos seremos tan felices con una familia como con otras cosas. Quién sabe, a lo mejor una persona puede ser feliz viviendo desnuda en el campo y no puede llegar a averiguarlo nunca porque le parece una locura. Lo primero que pretendo deciros es: no os limitéis como otros pretenden. Buscad la felicidad de verdad, sin dejaros ningún campo. Por muy loco que parezca, la felicidad puede estar en cualquier cosa para nosotros y somos personas libres para alcanzarla, no deberíamos vivir bajo la sombra de estos sistemas. Lo ideal sería que nos rebeláramos y pudiéramos vivir al margen de este “marionetismo”, pero como os he dicho, estamos “lavados” y seguramente la mitad de los que leáis esta entrada (siendo generoso) pensaréis que todo esto es una locura. En fin, vuelvo a lo de antes. Tenemos que buscar la felicidad más allá de este modelo que ellos nos dicen que es el ideal. La felicidad es compartida, eso está claro. Pocas personas pueden ser felices viviendo solos, pero la verdadera felicidad puede surgir en cualquier sitio y el verdadero objetivo es salir de esta burbuja y poder abrir nuestras mentes para buscarlo por todas partes.

Tenemos un problema muy serio también. Todo debido a nuestro comportamiento como robots. Seguramente todos habréis pensado en dejar alguna vez todo e iros por ahí, aunque sea sólo una mera fantasía. El problema del que os hablo es que sencillamente no somos capaces de dejarlo todo e irnos. Se nos crea (subconscientemente) una vinculación muy fuerte con cosas como el trabajo, el piso, etc. y no tenemos el suficiente coraje de dejar todo esto para buscar por ahí la felicidad. Pero, poneros a analizarlo todo detalladamente. ¿Para qué queremos trabajo? Para conseguir dinero. ¿Para qué queremos el dinero, tiene algún valor acaso, a parte del que se le da en nuestro ya conocido amigo sistema? Deberíamos ser capaces de dejar el trabajo y darnos a la fuga. Vivir la vida como se pretendía que lo hiciéramos desde un principio. La vida no es trabajar como un esclavo para luego llegar a casa cansado y gastarte la mitad de tu dinero en productos necesarios para subsistir y la otra mitad para Hacienda. Ya se que todo esto es muy idílico, pero precisamente eso es lo que vengo denunciando, que no tendría que serlo para nosotros.

No podemos dejar las cosas y eso es un problema para nosotros (y un bonus para los que nos amarran). La familia y los amigos pueden unirse contigo en la búsqueda de la felicidad, no han de ser algo que se tenga que quedar atrás, ya que esto mismo no permite que seamos felices.

En conclusión, todo esto que vengo denunciando es que en el fondo somos todos como pilas del sistema (como en la película Matrix): nacemos, tenemos vida útil y morimos. Lo que pase en medio da igual. Y no debe ser así, debemos preocuparnos más de nosotros mismos y menos de mantener este barco que espero que algún día se hunda.

Así que, resumiendo, escuchad a las personas de ideas locas, que son los más cuerdos en este mundo de locos. Y sed capaces de romper las cadenas tanto físicas como psicológicas que os han impuesto, porque si no estaréis viviendo para nada. Si leéis esto (que además me gustaría que circulara por ahí para que mucha gente se de cuenta de lo que hay) y optáis por abandonarlo todo para buscar la felicidad en masa, contad conmigo. Yo me voy de aquí lo antes posible.

Como molaría una isla desierta que no perteneciera a ningún país y en la que pudiera vivir un montón de gente al margen de estas leyes y costumbrismos que nos tienen robotizados (ojo, no digo que haya que vivir sin ningún tipo de tecnología, simplemente que tenemos que salir de este ciclo de la no-vida).

Espero que por lo menos haya hecho saltar algún interruptor en vuestro cerebro al leer esto, o que por lo menos os hayáis dado cuenta de esto que nos rodea.

Y nada, tengo que dejar de divagar que escribo muchas veces lo que pienso y se me desvía el blog al lado de la filosofía sin que me de cuenta.

Salu2

1 comentario:

Dani García dijo...

Propones la anarquia. Y eso es completamente inviable. Para nada se puede tener una "isla desierta" sin normas, leyes o costumbres. El simple hecho de ser sociables establece jerarquías, que no tienen que ser de mandato, pero siempre son de utilidad.

Una persona puede vivir feliz en el campo, claro. Pero no, y además tampoco. Hay personas que nunca han tenido contacto con esta ni ninguna otra sociedad ni humano, y en cuanto descubren a un ser similar a ellos, la primera reacción es animal, agresiva, pero la segunda, es curiosidad. TODOS, en nuestro interior, deseamos ser parte de algo social. Quizás rechacemos más o menos ciertas partes de la misma, pero no podemos eliminar la convivencia, y como tal no podemos borrar las normas.

Sobre el subconsciente, entiende la palabra. SUB-consciente. Tú eres el consciente, y deberías dominar a ese si de verdad deseamos huir. Pero sabes que es mejor, más fácil y sencillo y útil seguir con quienes conoces, en lo que conoces. Huir es cobardía, y te lo dice alguien que de hecho huyó. Lo mejor es cambiar lo que tienes, y tu forma de verlo.

Lo que si es cierto es que las normas se hacen, no se imponen, y como cosas que hemos generado, podemos variarlas si no son útiles, aunque eso es un ideal que por hoy no podemos alcanzar demasiado.

Para más filosoraptor sobre estos temas de "somos robots" "nuestro comportamiento lo rigen otros", mirate a gente como Marx, gente como Dumes, y muchos más señores sociologos que han dado sus puntos de vista.