miércoles, 28 de agosto de 2013

Siguiendo a un dibujante de diez

Hola a todos, queridos lectores. Si ahora mismo pronunciase el nombre de “Juan Francisco Casas” y os mirara fijamente a los ojos esperando recibir una respuesta en vuestra mueca probablemente obtendría como respuesta un rostro de desconocimiento absoluto sobre lo que estáis oyendo.

No os preocupéis, no tiene nada de malo no conocerlo. De hecho, hasta hace pocos días yo no conocía su nombre tampoco, pero sí su trabajo. Y realmente eso tendremos en común entre nosotros, queridos lectores. Si ahora os dijese “el tío que dibuja fotografías a gran tamaño con bolígrafos Bic como única herramienta” vuestra mueca cambiaría radicalmente y probablemente la mía también, dejando entrever una ligera sonrisa.

Así es. Aquel hombre, español, que en su tiempo se hiciera conocer en la red por su trabajo ha sido mi fuente de inspiración para mi último dibujo. Realmente mis años de aburridas y largas clases de secundaria y bachiller me dejaron tiempo de sobra para probar a hacer algo con el susodicho bolígrafo, que siempre fue mi elección favorita para la escritura. Y, teniéndolo en la mano, ¿por qué no probar? Ya conocía técnicas para colorear con rayado y hacer distintas tonalidades de luz usando el bolígrafo, así que sin más dilación me dispuse hace unos días a encarar este proyecto.

No he convertido este trabajo en un capítulo del “Bloc de Wemento” porque me ha ocupado bastante tiempo (concretamente unas nueve horas divididas entre tres días). Por mucho que redujera la duración pasando el vídeo a mayor velocidad igualmente no iba a poder grabar tantas horas de dibujo por la sencilla razón de que ni me duran tanto las baterías ni mis memorias externas soportarían tantos minutos de grabación (tengo que cambiar eso).

Pero bueno, más que de mi propio diseño quería hablaros del trabajo de J.F. Casas.

Realmente tiene un mérito sorprendente lograr el efecto que este artista imprime a sus diseños, ya que con sólo usar bolígrafos Bic consigue dar a sus dibujos un aspecto tan real que incluso asusta. Con sólo utilizar rayas en diferentes direcciones, combinándolas entre ellas para dar zonas de mayor o menor densidad según la intensidad lumínica consigue dotar de vida todo aquello que toca. Siempre ha sido una asignatura importante en el dibujar el estudio de luces y sombras. Saber cómo actúa la luz e intuir las sombras que proyecta es un plus muy potente a la hora de hacer un dibujo.

Como podréis ver en la figura, mi diseño no compite ni por asomo con los del señor Casas. Si hablásemos en términos de imágenes digitales podríamos decir con total certeza que los diseños de este hombre son de mayor resolución que los míos, sin ninguna duda. Mientras que yo cuidaba con detalle las hojas de un árbol lejano (sin llegar a pintarlas con exactitud ni tan siquiera) él se dedicaba a dibujar con precisión milimétrica uno de los laterales de la montura de unas gafas, llegando incluso a realizar las pequeñas inscripciones que en ellas frecuentemente se encuentran.

Está claro que estamos ante un genio (con mucho tiempo libre, todo hay que decirlo) y que hay que admirarlo y seguir sus pasos. De los mejores se aprende y sólo quien toca todos los estilos encuentra realmente el suyo propio. Por eso mismo me declaro públicamente fiel seguidor de Juan Francisco a la par que me enorgullezco de haber aprendido de su estilo.

Sin más que decir os muestro algunos de sus trabajos y finalmente el mío, para que podáis comparar (aunque bueno, ya os he dicho quién gana, ¿no?).

Salu2

 

Trabajos del fenómeno del dibujo, Juan Francisco Casas.

Mi trabajo, ¡en mi famoso bloc de dibujos!

martes, 13 de agosto de 2013

Vuelve el ojito derecho

Hola a todos, queridos lectores. Quería hablaros de una fascinante anécdota que viví ayer.

Seré breve: ayer me disponía a dar una vuelta por el centro con unos amigos. Nada más, una inocente vuelta. No pretendía comprar nada en absoluto.
Sin embargo, sin venir a cuento, me di cuenta que estaba regresando a mi casa nada más y nada menos que con una SNES debajo del brazo.

Simplemente, la explicación de esto es la siguiente: entrando en una tienda de videojuegos en la que disponían de “segundas manos” vi esta preciosidad (por sólo 40 € y con garantía de funcionamiento – ¡y mando! – ). Me enamoré a primera vista (siempre fue mi máquina Nintendo favorita) y el hecho de que llevara la tarjeta de crédito con fondos encima hizo el resto.

Por fin ha vuelto mi ojito derecho al nido. Muchos os preguntaréis: ¿cómo un gamer nintendero de toda la vida no disponía de tal joya en su colección? Realmente la explicación es sencilla. Me despedí de ella por motivos familiares (digamos que la secuestraron) y no volví a verla nunca más. Ni juegos ni nada. Ahora gracias a este casual encuentro vuelvo a disponer de ella, mi favorita.

Adquirí la consola con mando, otro mando por separado y un juego (el Super Tennis) para testear la consola. Todo en regla. Y ya me ha faltado tiempo para comprar por Ebay el mejor juego de la historia: Super Mario World. En unos días me llegará y ya podré volver a pasármelo en la SNES.

En resumen, estoy feliz de la vida. Es como si mi infancia hubiera vuelto de golpe, ¡y además inesperadamente!

Ir a dar una vuelta y volver con la SNES bajo el brazo es algo increíble.

Me espera un buen futuro comprando juegos por internet hasta llenar mi vitrina. Deseadme suerte.

Salu2