lunes, 24 de febrero de 2014

La mejor imitación de la máscara de Majora hecha a mano

La verdad es que nunca hasta ahora había visto una representación de la máscara de Majora fiel al modelo original del juego bien conseguida. Siempre algunos detalles hacían de esa representación una abominación que prácticamente insultaba a la saga “The Legend of Zelda”. De hecho, hasta ahora, tan sólo daba mi visto bueno a la representación en papel (o modelo papercraft) y el motivo no era otro que su fiel reproducción poligonal al modelo (todo gracias a que Majora’s Mask tuvo una ubicación temporal afortunada y no fue desarrollado en la época del HD y los miles de polígonos). De hecho, sigue siendo a día de hoy la mejor representación, ya que es éste en sí el modelo verdaderamente leal, es por ello que lo eligiera como definitivo para lucir en mi habitación. El problema es que no deja de ser un modelo hecho a papel que siempre es frágil y de débil cohesión entre sus diferentes piezas (pinchos que salen de la superficie de la máscara).

 

Pero hasta el día de hoy no había visto una reproducción hecha en madera tan leal como la que os muestro a continuación. Además, este modelo presume de un gran detallismo, se puede ver que está muy bien elaborada la máscara cuidándose cada detalle y cada textura. Y el vaciado, lejos de ser un proceso sencillo para realizar a mano, está perfeccionado hasta tal punto que se puede considerar una auténtica obra de arte. El detalle de los tornillos, de los que se desconoce su presencia en la mascara auténtica debido al apartado gráfico de la Nintendo 64, deja un acabado impresionante para la parte trasera de la máscara.

 

Hay que reconocer que es complicado obtener la forma real de la máscara contando únicamente con las representaciones gráficas (artworks) y la versión 3D poligonada. Fabricar una máscara en madera a partir de esa escasa información es difícil, pero lograr que ese trozo de madera consiga convertirse en una fiel imitación es aún más complejo.

 

Quizás el único fallo, como puede apreciarse con mayor detalle en las siguientes fotos, sea el resultado final de la pintura. No se trata de los colores, que sin duda tienen una tonalidad adecuada, sino más bien del acabado final de la pintura que muestra una textura poco convincente. Ese resultado de pintura “blanda”, quizás fruto de haber aplicado varias capas de pintura o de haberla pintado con abundante pigmento, quita seriedad a la máscara haciendo que el acabado final sea más “infantil”. Luce como si la hubiera pintado un niño de primaria con unas témperas en clase para regalárselo a su viejo por el día del padre. Me sorprende que el autor se haya conformado con este aspecto final cuando, hoy en día, con pintura pueden llegar a hacerse auténticas virguerías, como las que hacen los modelistas de figuras Warhammer, que aplican cada textura a sus figuras que hacen que uno se quede boquiabierto.

No estoy quitándole mérito, ojo, simplemente quiero resaltar que quizás ese sea el único fallo que haya provocado que no se le pueda dar un diez a esta obra. Observad en las siguientes imágenes a lo que hago referencia:

 

Quizás con una mano de lija fina, desvaneciendo esa textura aunque, por contra, también el color, hubiera quedado mucho mejor esta magnífica pieza. En los pinchos por ejemplo puede verse este efecto que, en mi humilde opinión, da un aspecto mucho más realista a la máscara.

En fin, en resumen he de decir que me ha sorprendido gratamente encontrar un artículo de tal calidad hecho por un aficionado. Con la única pega de la pintura creo que estamos ante una verdadera proeza artística. Y por supuesto tened claro que yo pagaría por tener una de estas (aunque mayor sería mi cifra por aprender a hacerla). Ya sólo me queda ver, por ejemplo, una Espada Maestra fielmente reproducida. Espero que me pueda llevar esa alegría también próximamente.

Bueno y también espero que os haya gustado tanto como a mí.

Salu2

sábado, 22 de febrero de 2014

El Bloc de Wemento. Capítulo 4–Mujer fumando

Buenas a todos, os escribo por primera vez en bastante tiempo. Ya me encontraba deseoso de hacer artístico (dibujar y escribir) y no pude resistir la tentación de hacerlo.

Esta vez vengo con un nuevo episodio del “Bloc de Wemento”, en el cual empleo una nueva técnica no vista hasta ahora en capítulos anteriores. Concretamente el dibujo con tinta china.

Recientemente adquirí por internet un set de tinta, plumilla y bloc de hojas para tinta formato DIN A5. No recuerdo si llegué a comentároslo, pero así es. La página a través de la cual efectué el encargo (con la cual me encuentro muy contento) se llama Totenart. Se trata de una tienda online sita en Valencia, ¡esa gran cuidad!, con una buena gama de productos artísticos y buenos precios (en el caso de compras de varios productos). Esto no es más que un poco de publicidad gratuita que les hace un cliente satisfecho.

Pero volvamos al tema del capítulo 4 de esta serie. Esta técnica, que siempre quise probar, consiste en, una vez dibujado el boceto inicial, remarcar las líneas del mismo por medio de la plumilla. Esta plumilla se moja en la tinta china de tal forma que, por medio de capilaridad, retiene una ligera cantidad de tinta, suficiente como para tintar un trazo de corta longitud en el papel. Con algo de paciencia y precisión se remarca todo el boceto y una vez hecho esto se procede al rellenado de los negros. Cabe destacar que esta técnica es monotono, únicamente emplea el negro como “color”, siendo el blanco la ausencia de tinta. Y por supuesto, luego podrían colorearse los dibujos sin problema alguno.

En el rellenado de los negros se emplean pinceles, cubriendo así grandes superficies. Una vez se rellena el dibujo completo, se procede al borrado de las líneas de boceto, concluyendo finalmente el proceso relativo a esta técnica.

Como veréis el resultado es muy interesante. Ofrece una imagen de gran contraste. Esta técnica se emplea para los cómics que posteriormente (o no) serán coloreados, conservando el negro como sombreado de mayor oscuridad.

Todo esto que os he detallado podréis verlo de manera secuencial en el vídeo de este cuarto capítulo. Tened en cuenta que, literalmente, éste es el segundo dibujo que realizo con tinta china (el primero es éste, donde como podéis ver fracasé estrepitosamente por no agitar la tinta previamente, quedando ésta muy aguada).

El tema del dibujo es el de una mujer con peinado ochentero (¿o setentero?) sentada frente a un interlocutor con el que dialoga, al que mira fijamente mientras el cigarrillo que sostiene entre sus dedos se consume lentamente. Me ha gustado especialmente dibujar los ojos y la mano con el cigarrillo, al igual que el pelo con su brillo. He metido la pata, por imprecisión, a la hora de retintar el labio superior, donde he añadido una sombra de más que quita algo de sentido al dibujo (pierde una profundidad razonable). Además de manchar el dibujo en el lado izquierdo sin ninguna clase de intención, por supuesto, y de haberlo realizado un tanto descuadrado.

Por último, quiero destacar que, en el limpiado de la imagen escaneada se ha perdido algo de calidad del dibujo. Como puede verse, las líneas dibujadas con plumilla se muestran pixeladas, sin suavizado de ninguna clase. Esto era el precio a pagar por resaltar el negro, sin que se viera con la diferencia de tonalidad que le otorgaba el escáner. En mi Deviant podréis ver el dibujo fotografiado, en lugar de escaneado, donde podréis verlo en estado original.

En fin, os dejo con el vídeo. Espero que os guste.

Salu2

Vídeo de este capítulo 4 del Bloc de Wemento